A lo largo de sus veinte años de
servicio, el simulador táctico T10 constituyó un instrumento fundamental para
la preparación de las tripulaciones del Ala 31 y un cierto número de
tripulaciones extranjeras.
El simulador táctico T10 fue
entregado al Ala 31, con base en Zaragoza, en diciembre de 2003 y permaneció en
servicio y operativo hasta el cese de la actividad de los C-130 Hércules en el
Ejército del Aire.
Entre 1995 y 2002, la flota de T10
(Hércules C-130) fue objeto de un importante programa de modernización
destinado a prolongar su vida operativa. Esta actualización incluyó la
renovación de los sistemas de aviónica, navegación, comunicaciones, piloto automático,
autoprotección y la unidad de potencia auxiliar. A partir de esta modernización
surgió la necesidad de desarrollar un simulador táctico que incorporara la
nueva equipación, específicamente adaptada a los C-130 españoles. El sistema de
simulación fue desarrollado por la empresa Indra, con la valiosa colaboración
de las experimentadas tripulaciones del Ala 31.
Tradicionalmente, el Ala 31 ha incluido en su plan de instrucción el entrenamiento en simuladores FMS homologados por Lockheed, ubicados en centros de formación en el extranjero. En este contexto, la incorporación del simulador táctico T10 supuso una herramienta complementaria de gran valor para las sesiones de instrucción de la unidad.
El simulador estaba basado en una
cabina de vuelo real ( traída de EEUU procedente de un T10 modelo B), conectada
a una red local de 21 ordenadores, y equipada con un sistema visual compuesto
por cuatro proyectores sobre una gran pantalla semicilíndrica.
Este simulador resultó especialmente
adecuado para la enseñanza y práctica de misiones tácticas, como vuelos a muy
baja cota (MBC), lanzamientos de personal y cargas, tanto en modalidad de
gravedad como de extracción. Además, permitía evaluar con precisión los
resultados de las misiones, proporcionando datos como la desviación respecto a
la hora sobre el objetivo o la dispersión de personal y/o carga en relación con
el punto de impacto previsto en la zona de lanzamiento. El simulador también
incluía la capacidad de recrear amenazas como el lanzamiento de misiles
infrarrojos y guiados por radar.
En 2009, atendiendo a nuevas
necesidades operativas exteriores del Ala 31, el simulador fue actualizado
mediante la incorporación de bases de datos con el escenario de Afganistán en
su sistema visual, así como la simulación de efectos de artillería antiaérea,
propios de aquel entorno operativo hostil proporcionando un entrenamiento más
intenso y completo para ese tipo de misiones y escenarios.
A lo largo de sus veinte años de
servicio, el simulador táctico T10 constituyó un instrumento fundamental para
la preparación de las tripulaciones del Ala 31 y un cierto número de
tripulaciones extranjeras (principalmente de países sudamericanos), permitiendo
entrenar procedimientos y misiones complejas en un entorno seguro y realista.
Su utilización contribuyó de forma significativa a mantener el alto nivel de
operatividad y eficacia de las tripulaciones de C-130 Hércules hasta la
retirada de este emblemático avión de transporte del Ejército del Aire y del
Espacio.
