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miércoles, 22 de abril de 2026

ALEGRÍA DE CELEBRAR ENCUENTROS NACIONALES, ESTE AÑO ES EL VII

 

Celebrar un año más un Encuentro Nacional de HECAPE, es, ante todo, un reencuentro con los hermanos con los que se comparte un estilo de vida basado en el servicio. Es una experiencia intensa que mezcla la nostalgia con el orgullo y que se resume en estas sensaciones:

Camaradería instantánea: Al ver de nuevo a los compañeros, el tiempo parece no haber pasado. Se recupera ese lenguaje propio, las bromas internas y la confianza ciega que solo se forja en la instrucción o en el servicio.

Sentido de pertenencia: Es la reafirmación de que, aunque ya no se vista el uniforme a diario, uno sigue formando parte de una familia. Se siente el respaldo de una comunidad que comparte los mismos valores y códigos de honor.

Nostalgia y memoria: Es un espacio para recordar a los que ya no están y para revivir anécdotas que, con los años, se vuelven más valiosas. Hay una mezcla de alegría por estar presente y respeto por la historia compartida.

Orgullo renovado: Al participar en los actos oficiales o desfiles, se siente el latido del deber cumplido. Es una inyección de moral que recuerda que el esfuerzo realizado tuvo un propósito mayor.

¡SOMOS HECAPE!

miércoles, 8 de abril de 2026

¡Firmes, veteranos!

 

Se aproxima nuestro VII Encuentro Nacional. Los que pertenecemos a una asociación de veteranos del Ejército o Guardia Civil, sabemos y entendemos mejor que nadie el concepto, que el apoyo mutuo es fundamental. Menos fuego amigo y más cobertura mutua, para hacer grande a los veteranos. El respeto es nuestro lenguaje común. Como veteranos, sabemos que la misión sale adelante apoyándonos, no pisándonos. Caminar juntos es nuestra mayor victoria en la vida civil.

El uniforme se guarda, pero la misión de lealtad no termina nunca. Nuestra fuerza no está en el pasado, sino en la unidad que mantenemos hoy. Porque un soldado nunca camina solo si tiene a un hermano de armas al frente, sin importar si uno está retirado y el otro en activo.



martes, 24 de septiembre de 2024

El Arrepentimiento por José Manuel Pinilla

 

El arrepentimiento es una parte fundamental de cualquier confesión sincera. No basta con admitir los errores si no hay un verdadero pesar en el corazón. Confesar sin arrepentirse de verdad es, en el fondo, cometer un pecado mayor. Cuando lo hacemos, no solo intentamos engañar a las personas que nos escuchan, sino que tratamos de engañar a Dios mismo, lo cual es mucho más grave. A Dios no se le puede mentir, porque ve lo que realmente llevamos dentro, más allá de las palabras que pronunciamos.

El arrepentimiento genuino no es solo un acto de palabra, sino un cambio profundo en nuestra actitud y en nuestra forma de ver el daño que hemos causado. Si alguien confiesa sus pecados sin sentir ese cambio, sin sentir ese pesar, lo que está haciendo es usar el acto de confesión como una máscara, tratando de ocultar lo que en realidad sigue siendo una falta. Y al hacer esto, no solo se queda con el pecado original, sino que lo agrava.

Tratar de engañar a Dios fingiendo arrepentimiento es un acto de soberbia. Es como pensar que nuestras palabras vacías pueden ocultar lo que Él ya sabe. Esto convierte lo que debería ser un acto de redención en una ofensa mayor, porque no solo nos negamos a aceptar de verdad nuestro error, sino que además tratamos de usar el acto sagrado de la confesión para seguir adelante sin haber cambiado.

Por eso, el falso arrepentimiento no solo no nos limpia de nuestros pecados, sino que añade uno más. Pretender que estamos arrepentidos cuando no es así nos aleja aún más de la verdad y del perdón que solo se puede obtener cuando el arrepentimiento es sincero. En lugar de liberarnos, el arrepentimiento fingido nos hunde más, porque convierte un acto de humildad en un acto de engaño.