jueves, 12 de febrero de 2026

La Guardia Civil, siempre en la brecha: 182 años salvando vidas ante las catástrofes

Febrero de 2026 quedará grabado en la memoria colectiva como uno de esos meses en los que la naturaleza decidió recordar a los españoles lo frágiles que somos ante su fuerza.

En las páginas de Tribuna Benemérita hemos contado miles de historias de servicio, sacrificio y entrega. Pero hay un hilo conductor que recorre toda la historia de nuestro Instituto desde su misma fundación en 1844: la presencia constante y abnegada de la Guardia Civil en las grandes catástrofes que han golpeado a nuestro país.

No es un complemento a su labor de seguridad. Es parte esencial de su ADN. La Cartilla del Duque de Ahumada ya lo dejaba escrito con claridad meridiana: en avenidas de ríos, huracanes, temblores de tierra o cualquier otra calamidad, el guardia civil prestará cuantos auxilios estén a su alcance.

Y así ha sido, desde el primer día.

Apenas meses después de su creación, en diciembre de 1844, los guardias civiles ya se jugaban la vida en las inundaciones de Barcelona. En 1848 salvaban a los náufragos de la goleta británica Mary en la desembocadura del Guadalquivir. En 1850, los guardias Pedro Ortega y Antonio Giménez se convertían en los primeros mártires del Cuerpo en acto humanitario: murieron ahogados en el barranco de Bellver tratando de rescatar a unos viajeros. No combatían bandoleros. Socorrían a sus compatriotas.

En la Nochebuena de 1884, mientras España celebraba, la tierra tembló con violencia en Granada y Málaga. La Guardia Civil fue de las primeras instituciones en llegar, rescatando heridos entre los escombros y organizando la ayuda. Apenas unos meses después, en la devastadora epidemia de cólera de 1885, sus hombres volvieron a estar en primera línea, auxiliando enfermos y manteniendo el orden en poblaciones diezmadas.

Tantos fueron esos “innumerables actos y servicios abnegados, humanitarios y heroicos” en incendios, inundaciones y salvamentos de náufragos que, en 1929, el Rey Alfonso XIII les concedió la Gran Cruz de la Orden Civil de Beneficencia con distintivo negro y blanco. Nació así, con pleno derecho, el sobrenombre que hoy todos pronunciamos con orgullo y cariño: la Benemérita.

Esa vocación no se ha interrumpido nunca. Se ha profesionalizado, especializado y adaptado a nuevos riesgos, pero su esencia permanece intacta.

La creación de los Grupos de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM), el Servicio Marítimo, el GEAS (buceadores), el SEPRONA o las unidades de drones y helicópteros no han sido caprichos modernos. Han sido la respuesta lógica de un Instituto que siempre ha entendido que proteger al ciudadano incluye sacarlo de las garras de la naturaleza cuando esta se desboca.

En las últimas décadas hemos visto esa entrega renovada con dolorosa frecuencia. Durante la borrasca Filomena de 2021, miles de guardias civiles trabajaron sin descanso para rescatar a personas atrapadas por la nieve, abrir carreteras y llevar suministros a pueblos aislados. En la erupción del volcán de Cumbre Vieja en La Palma, también en 2021, evacuaron a miles de vecinos, mantuvieron la seguridad en las zonas afectadas y acompañaron a las familias que lo perdieron todo. Y en la trágica DANA de Valencia de octubre de 2024, hemos vuelto a ver a nuestros compañeros jugándose la vida en aguas desbocadas, buscando desaparecidos, protegiendo contra el pillaje y consolando a quienes perdieron familiares, hogares y futuro.

Hemos visto guardias civiles arrastrados por la corriente mientras salvaban a madres con bebés en brazos. Hemos visto cómo, tras perder a compañeros, seguían trabajando. Eso no se enseña en ninguna academia. Eso se lleva dentro.

La Guardia Civil no solo llega a todos los rincones de España gracias a su despliegue territorial. Llega con el corazón dispuesto. Es el vecino uniformado que conoce los caminos, los ríos y las montañas de su demarcación. Es el que, cuando todo falla, sigue ahí.

Esta no es una labor ocasional. Es la expresión más pura de lo que el Duque de Ahumada quiso que fuera el Cuerpo: una institución que protege al ciudadano no solo ante el delito, sino de cualquier adversidad que amenace su vida, su hogar o su integridad.

La Cartilla lo decía con claridad en su artículo 35 de la Cartilla del Guardia Civil: "En las avenidas de los ríos, huracanes, temblores de tierra, o cualesquiera otra calamidad, prestará cuantos auxilios estén a su alcance, a los que se vieren envueltos en estos males" y no sólo en este artículo se destacaba el servicio humanitario que una vez fundada ha tenido la Guardia Civil en cualquier catástrofe, el artículo 6º de la mis Catilla mantenía que "Procurara ser un pronóstico feliz para el afligido, y el que a su presentación el que se creía cercado de asesinos, se vea libre de ellos; El que tenía su casa presa de las llamas considere el incendio apagado; El que veía a su hijo arrastrado por la corriente de las aguas lo crea salvado", Y lo ha venido cumpliendo durante 182 años de servicio ininterrumpido.

Hoy, en febrero de 2026, esa promesa se ha vuelto a materializar con más de 11.500 agentes movilizados en una de las operaciones de emergencia más extensas de los últimos tiempos.

En un tiempo en el que algunos cuestionan las instituciones, la historia de la Benemérita en las catástrofes es la mejor respuesta posible. No hace falta defenderla con palabras grandilocuentes. Basta con recordar los nombres de los pueblos inundados, las montañas nevadas o las tierras arrasadas por el fuego o el agua donde siempre, invariablemente, ha estado presente el tricornio.

Como director de Tribuna Benemérita, me enorgullece rendir este homenaje no solo a los que hoy sirven, sino a las generaciones que nos precedieron. A aquellos que, sin medios modernos, dieron su vida o su salud por desconocidos. A los que entendieron que el uniforme verde no solo representa autoridad, sino servicio humanitario y Espiritu Benemérito.

España puede dormir más tranquila sabiendo que, cuando llegue la próxima catástrofe —y lamentablemente llegará—, la Guardia Civil volverá a estar en la brecha. Como ha estado siempre. Como estará siempre.

Antonio Mancera Cárdenas
Director de Tribuna Benemérita
Guardia Civil retirado por accidente en acto de servicio

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