En 1915, la Cruz Laureada de San Fernando vio la concesión de las primeras Laureadas de Primera Clase en el marco de la Guerra del Rif, destacando el 14 de enero con la condecoración al capitán Pablo Arredondo Acuña por su valor en el combate de Laucien (1913), junto a otros oficiales como Modesto Aguilera y Alfredo de Castro Otaño, reconociendo actos heroicos en Marruecos y consolidando la máxima distinción militar española, heredera de la Orden de San Fernando de 1811.
