Colegio Infanta María Teresa (Madrid,
1914).
Fuente: Asociación Pro huérfanos de
la Guardia Civil.
El 12 de octubre de 1914 se inauguró en Madrid el Colegio
Infanta María Teresa con el objetivo de procurar formación académica a
huérfanos que no podían acceder a la Guardia Civil y a aquellos hijos que no
podían acceder a estudios de enseñanza media y superior por estar destinados
sus padres en lugares alejados de los centros.
La preocupación por la educación y formación de los huérfanos
e hijos del Cuerpo aparece poco tiempo después del nacimiento de la
Institución, como consecuencia de las numerosas bajas que se producían por
servicios y por causas naturales. Transcurridos nueve años desde la creación de
la Guardia Civil, el propio fundador, el Duque de Ahumada, promovió la Real
Orden de 1 de abril de 1853, en la que se autorizaba la creación de la Compañía
de Guardias Jóvenes con la función de acoger y formar a los varones mayores de
12 años, huérfanos e hijos del Cuerpo.
El acogimiento en la Compañía de Guardias Jóvenes no
alcanzaba a los menores de 12 años, por ello, mediante Circular del director
general de la Guardia Civil, de 12 de enero de 1879, se creó el asilo de
huérfanos, que acogió, en el caso de fallecimiento de sus padres, a los hijos e
hijas de los guardias civiles.
El primer colegio se estableció en Pinto (Madrid), en una
casa particular que pronto se haría pequeña e insuficiente. Posteriormente se
adquirió en Valdemoro (Madrid) la antigua Real Fábrica de Paños y Tapices del
Reino, denominada Los Longistas, que en 1856 acogía a 110 huérfanos.
En 1879, el número de huérfanos era tan grande que el término
compañía quedaba pequeño. Una orden de octubre de 1879 dispuso que pasara a
denominarse Comandancia de Guardias Jóvenes. Paralelamente, se le daba el
nombre de “Colegio”, lo que determinaría que en el futuro predominara el nombre
de Colegio de Guardias Jóvenes. Además, se creó un asilo de huérfanas en la
finca El Juncarejo, próxima a Valdemoro, donada por el Marqués de Vallejo, de
quien recibió su nombre.
En enero de 1895 se adquiere una extensión de terrenos en el
término municipal de Madrid, conocidos en el Cuerpo como las cuarenta fanegas,
aunque su verdadero nombre era Finca del Alba del Príncipe de Vergara. El
nombre del colegio se debe a la hermana del rey Alfonso XIII, quien falleció en
Madrid el 23 de septiembre de 1912, siendo el propio monarca quien quiso honrar
su memoria colocando la primera piedra del centro, el 18 de diciembre de 1912.
El Colegio Infanta María Teresa, depositario de una larga tradición, iniciaba en 1914 su andadura acogiendo a los 200 alumnos que integraron su primera promoción y siendo su primer director el coronel Lorenzo Rubio. En el curso 1982 el Colegio Infanta se hizo mixto, y desde el año 2013 todas las enseñanzas escolares se reunieron en el Colegio Marqués de Vallejo, de Valdemoro, permaneciendo el Colegio Infanta María Teresa como residencia en Madrid para atender mejor a las necesidades de estudiantes huérfanos y de hijos del Cuerpo.
