Su Alteza Real el príncipe Felipe en
el acto de la imposición de la Cruz de Oro de la Orden del Mérito del Cuerpo de
la Guardia Civil (Aranjuez, 11 de octubre de 1990).
Fuente: Oficina de Relaciones
Informativas y Sociales. Guardia Civil.
El 11 de octubre de 1990, con motivo de las celebraciones por
la Festividad de la Virgen del Pilar, patrona de la Institución, se celebró en
la Academia Especial de Aranjuez (Madrid) el acto de imposición de la Cruz de
Oro de la Orden del Mérito del Cuerpo de la Guardia Civil al príncipe de Asturias.
En su intervención destacó:
“Este agradecimiento va acompañado por un sentimiento de
orgullo porque sé muy claramente lo que esta medalla significa para todos los
que visten vuestro uniforme y porque ella compendia y representa para mí todo
vuestro continuo sacrificio para velar por la tranquilidad, la seguridad y los
derechos de toda la sociedad española que tanto debe a este Cuerpo.
Tengo la satisfacción de volver a esta Academia Especial de
Aranjuez, que visité durante mi curso como cadete de la Academia General de
Zaragoza, donde se enseñan las materias que permiten a vuestros futuros
oficiales ejercer las misiones que corresponden al Cuerpo.
Estoy seguro de que los conocimientos que aquí recibís os
serán de gran utilidad en el futuro, sobre todo si continuáis reafirmándolos
con el espíritu de cuerpo que os caracteriza, con la entrega abnegada que todo
español de bien os reconoce y que tan noblemente habéis demostrado a lo largo
de vuestra ya dilatada existencia.
Pido a Dios que acoja con benevolencia las almas de vuestros
caídos, cuyas vidas se vieron segadas a manos de cobardes terroristas. Tened la
seguridad de que el pueblo español está y estará siempre con vosotros porque
estáis dando siempre ejemplo de profesionalidad y valentía.
Permitidme que con ocasión de la festividad de vuestra
patrona os haga llegar a todos, mi más sincera felicitación, junto con mi
admiración y respeto, porque tengo la seguridad de que seguiréis cumpliendo con
la eficacia que os caracteriza vuestras funciones que, en definitiva,
representan la garantía de paz y seguridad para todos los españoles.
Siempre contaréis con mi afecto, mi reconocimiento y
admiración, como español y como príncipe heredero que tiene la satisfacción de
haber convivido y convivir con vosotros en algunas ocasiones, aunque no con la
frecuencia que sería deseable.
Gracias de nuevo por esta medalla que siempre conservaré como muestra de vuestra simpatía y respeto hacia la Corona. Su Majestad el Rey me encarga también que os haga llegar su felicitación en la festividad de vuestra patrona y su afecto de siempre, junto con sus sentimientos de gran admiración”.
