La Reina Isabel II tomó la decisión para acabar con la
amplia variedad de colores y escudos que portaba cada regimiento del Ejército
español. De esta forma reflejaba la orden del 13 de octubre de 1843 su
finalidad: «La unidad de la monarquía española y la actual organización del
Ejército y demás dependencias del Estado exigen imperiosamente desaparezcan
todas las diferencias que hasta ahora han subsistido».
El diseño de la bandera rojigualda había sido
elegido por el Rey Carlos III en 1785 para distinguir los barcos españoles
de los buques enemigos en alta mar. Este consistía en tres franjas horizontales
con el orden siguiente: roja, gualda y roja, siendo la franja gualda, la franja
del medio, el doble de ancha que cada una de las franjas rojas. Además, en el
centro de la bandera se encontraba un escudo circular con las armas Reales
reducido a dos cuarteles de Castilla y León con la Corona Real encima.
La incorporación de la bandera rojigualda en el ejército fue progresiva y esta siguió vigente hasta que la Segunda República Española, implanta en el año 1931 la bandera tricolor, una bandera formada por tres franjas diferentes: una roja, una amarilla y una morada. Sin embargo, la bandera rojigualda es recuperada durante la Guerra Civil Española por el bando nacional. Colores que permanecen hoy en día.
