Escuadrón de Caballería de la Guardia
Civil en Tetuán (Marruecos, 1920).
Fuente: Centro de Fotografía
Histórica de la Guardia Civil.
El 13 de octubre de 1915, en Nador, dos guardias civiles que
se encontraban prestando servicio en las proximidades de la plaza del Pilar
recibieron una descarga de fusilería de una cabila, tribu de bereberes. Uno de
ellos, el guardia civil Francisco de la Cruz Expósito, quedó sin conocimiento,
y el otro, el guardia civil Trinitario Navarro Castellón, herido en la mano
derecha, no pudo cargar su arma con soltura.
Cuando los autores del atentado iban a rematarlos con sus gumías,
el guardia civil Navarro Castellón derribó a dos de los atacantes con sendos
golpes y disparó a un tercero, circunstancia que provocó que el resto huyera.
Seguidamente, pese a estar herido, hizo un sobreesfuerzo humano y cargó a sus
hombros a su compañero y lo trasladó al cuartel.
Como consecuencia del hecho heroico el comandante general de Melilla y el director general de la Guardia Civil felicitaron a los guardias civiles. Posteriormente, y como recompensa, el guardia civil Navarro Castellón fue ascendido a cabo y al guardia civil de la Cruz Expósito se le concedió una cruz pensionada por las graves lesiones sufridas.
