miércoles, 15 de mayo de 2024

LEGIONARIO ROMANO

El legionario romano fue el núcleo de la extraordinaria maquinaria militar del Imperio Romano durante siglos, las legiones romanas .Leyendo los relatos de los antiguos, es fácil comprender el orgullo que sentían los romanos al ver desfilar sus legiones pero también el temor que llegaron a sentir algunos de sus enemigos al encontrárselos en el campo de batalla Una vez resuelto el conflicto, esos legionarios reclutados pasaban a formar parte de las tropas locales romanas para compensar las bajas o eran enviados a otras zonas en las que hicieran falta. Ni esclavos ni libertos podían integrarse en una legión, solo ciudadanos romanos.

El voluntario debía tener condición de romano de pleno derecho.

Se exigía un estado físico saludable, delgado pero musculoso, y gozar de buena vista y buen oído. Era necesario saber leer y escribir Cuando se le reconocía como apto , se convertía en recluta situación en la que permanecía durante cuatro meses en los que se sometía a instrucción militar. Pasado ese tiempo, prestaba juramento y pasaba a servir como combatiente. Un ejército como el de Roma no hubiera logrado lo que logró sin tener unas tropas bien formadas y con un duro entrenamiento a sus espaldas basado en la disciplina y orden. De Hispania salieron las legiones La Legio IX Hispana (Novena legión «Hispana»),​ también Legio IX Hispana Macedonia Victrix), fue una legión romana creada a mediados del siglo I a. C., junto con la VI.ª, la VII.ª y VIII.ª por Pompeyo en el año 65 a. C. César la dirigió por vez primera como gobernador de la Hispania Ulterior en el 61 a. C. Se la llevó a la Galia alrededor del año 58 a. C., donde estuvieron presentes durante toda la guerra de las Galias.