Componente de la Agrupación de
Tráfico de la Guardia Civil evacuando del lugar a una niña herida tras el
atentado perpetrado por la banda terrorista ETA contra la Casa Cuartel de Vic
(Barcelona, 29 de mayo de 1991).
Fuente: fotografía publicada en los
medios de comunicación social de la época.
El 30 de mayo de 1991, la Guardia Civil detuvo a los
integrantes del comando Barcelona de ETA, autores de un atentado terrorista
perpetrado contra el Cuartel de la Guardia Civil de Vic (Barcelona). Tras las
primeras gestiones de investigación, se determinó el lugar en el que se
ocultaban los terroristas tras perpetrar el crimen, un chalet de Llissá de Munt
(Barcelona), a 42 km. de Vic.
Cuando los efectivos de la Unidad Especial de Intervención
(UEI) de la Guardia Civil entraron en la vivienda para detenerlos, se produjo
un enfrentamiento armado que terminó con un guardia civil herido, resultando
muertos los terroristas Juan Carlos Monteagudo Povo y Juan Félix Erezuma
Uriarte, y herido leve también el terrorista Juan José Zubieta Zubeldia, todos
ellos autores del atentado.
El día de antes había hecho explosión un coche bomba en el
patio del cuartel de Vic. El vehículo, que fue lanzado desde la calle
aprovechando un desnivel del terreno, entró al patio del cuartel por la puerta
situada en el lateral del edificio oficial, cargado con 216 kg. de explosivos.
Atravesó la puerta metálica del cuartel, que fue forzada por el propio
vehículo, y se introdujo en el patio del edificio oficial, donde hizo explosión
tras estrellarse contra una de sus edificaciones.
Como consecuencia del brutal atentado murieron nueve
personas: los guardias civiles Juan Salas Piriz y Juan Chincoa Alex y varios
familiares del Cuerpo que vivían en el cuartel, Nuria Ribó Parera, Maudilia
Duque Durán y los menores Rosa María Rosa Muñoz de 15 años, María Pilar
Quesada Araque de 8 años, Ana Cristina Porras López de 10 años, y Francisco
Cipriano Díaz Sánchez de 17 años, y Vanesa Ruiz Lara de 16 años, hija de un
vecino del cuartel que jugaba en el patio junto con el resto de niños.
También murió por atropello de una ambulancia el guardia
civil en reserva activa Rafael Mayo García que, junto con su esposa, acudió al
lugar del atentado para auxiliar a las víctimas. El acuartelamiento y las
viviendas próximas resultaron con daños materiales de consideración.
En junio de 1993, la Audiencia Nacional condenaría a Juan José Zubieta Zubeldia a más de 1300 años de prisión por su participación en dicho atentado. La eficacia policial demostrada por la Guardia Civil en las labores de investigación y actuación sobre los terroristas constituye un pequeño homenaje a quienes fueron asesinados por la sinrazón de la barbarie terrorista.
