Llegada del acorazado Maine a La
Habana
Históricamente, la principal causa que condujo a esta
confrontación fue el deseo de independencia de Cuba contra el dominio español,
ante la visión de la propia Cuba de la liberación de otros países
latinoamericanos, deseo que contaba con fuertes simpatías de los Estados
Unidos.
En 1868 tiene lugar la denominada Guerra de los Diez Años
(1868-1878) que fue iniciada por Carlos Manuel de Céspedes, un terrateniente
cubano, quien el 10 de octubre de 1868, emitió una proclama de independencia,
conocida como el Grito de Yara. Esta guerra dio inicio a las tres guerras de
liberación que los cubanos libraron contra España, lo que desembocó en la
inquietante situación de 1898.
Al tiempo, las
tensiones por Cuba entre España y los Estados Unidos, se remontaban a la década
de los 70 (incidente del vapor estadounidense Virginius), lo que hacía que
España se encontrara de facto en una guerra contra los Estados Unidos
en clara desventaja tanto en el aspecto militar (tamaño y capacidades de sus
flotas de guerra), en el demográfico (62 millones de habitantes estadounidenses
por 18 millones de españoles),
Si el gobierno español vendía Cuba sería visto como una traición por una
parte importante de la sociedad española, con el riesgo de una probable
revolución, por lo que el gobierno prefirió librar una guerra prácticamente
perdida de antemano.
Ante esta situación de debilidad
española se radicalizó el proceso independentista y la exacerbación del odio
hacia el dominio colonial con continuas manifestaciones y enfrentamientos entre
los sectores independentistas y españolistas, mientras muchos cubanos
influyentes reclamaban insistentemente en Washington la intervención
estadounidense.
Bloqueo USA al puerto de La Habana
Estados Unidos, viendo la posibilidad de que el ejército independentista lograra derrocar finalmente al español, se decidió a intervenir enviando a La Habana el acorazado de segunda clase Maine como maniobra intimidatoria y de provocación, ya que ni tan siquiera avisó previamente de su llegada, lo que era contrario a las prácticas diplomáticas tanto de la época como actuales. A las 21:40 horas del 15 de febrero de 1898, una enorme explosión iluminó el puerto de La Habana, el Maine había saltado por los aires con el resultado de 254 marineros y dos oficiales muertos.
Sin esperar el resultado de la
doble investigación sobre lo sucedido (tanto por parte española como
estadounidense) la prensa de William Randolph Hearst (hoy día Grupo Hearst
Communications Inc., uno de los principales imperios mediáticos del mundo) publicó
al día siguiente el titular: «El barco de guerra Maine partido por la mitad por
un artefacto infernal secreto del enemigo».
Pruebas e informes posteriores
llegaron a la conclusión de que la explosión fue provocada por el propio
gobierno de los Estados Unidos con objeto de tener un pretexto para declarar la
guerra a España.
El día 22 de abril de 1898 la
flota estadounidense bloqueó la bahía de La Habana lo que hizo que el día 23
España declarara la guerra a Estados Unidos, respondiendo de la misma manera
Estados Unidos con una declaración de guerra contra España el día 25 de ese
mismo mes.
La guerra entre estos dos países
duró del mes de abril al mes de agosto de 1898 con episodios no tan favorables
como esperaban los estadounidenses en la lucha terrestre (batallas de El Caney
y de las Colinas de San Juan, el 1 de julio de 1898) pero sí en la batalla
naval de Santiago de Cuba, el 3 de julio, lo que provocó que el gobierno
español pidiera ese verano negociar la paz por intermediación de Francia, lo
que llevaría al Tratado de Paris (10 de diciembre). Según este Tratado se
concuerda la futura independencia de Cuba (se concretará en 1902), cediendo
además Filipinas, Puerto Rico y Guam.
Las consecuencias de estas pérdidas territoriales dieron lugar al movimiento
denominado Regeneracionismo y a la Generación del 98.

