En este día del año 1.797, tiene lugar en aguas del Cabo San
Vicente, el combate naval de su nombre, que si bien fue adverso para nuestras
armas, fue glorioso para el comportamiento de nuestro Cuerpo. El heroico
infante Martín Álvarez, Cabo 1º de los Batallones de Marina, defendió con extraordinario
arrojo, la Bandera de su navío el “San Nicolás de Bari”, llagando a clavar en
un mamparo con su sable a un oficial ingles que intentaba arriarla. Rodeado de
enemigos saltó de la toldilla al alcázar, recibiendo el heroico testamento de
su comandante que moribundo decía: “¡Granadero, di a tus compañeros que ninguno
se rinda, sino después de muerto!”.
A pesar de sus heridas siguió batiéndose durante más de una
hora. Los ingleses le rindieron honores militares y en su honor pusieron su
nombre “Granadero Martín Álvarez” a un cañón inglés que desde Gibraltar mira
con su boca a España.
