Los tercios españoles fueron
el corazón armado de la casa de los Austrias y son considerados el primer
ejército moderno y la mejor infantería de la historia. Eran los guardianes del
imperio en el que no se ponía el sol, disciplinados, profesionales y temidos
por todas las potencias enemigas desde comienzos del siglo XVI hasta mediados
del XVII.
Su ocaso va en paralelo a la
pérdida de poder de España en el plano internacional y enroca con una batalla
concreta, la de Rocroi (1643). Acaecida en las Ardenas, Francia, los tercios
sucumbieron de forma épica ante las tropas francesas. De hecho, la derrota está
envuelta en un aura heroica que ha sido comparada con el cerco de Numancia. La
obra del Pintor de Batallas ha sido equiparada a 'Las lanzas', de Velázquez.
Este cuadro muestra la batalla
de Pensacola (1781), capital de Florida, en la que las tropas españolas
apoyaron a las Trece Colonias estadounidenses en su revuelta contra Inglaterra,
vencedora de la Guerra de los Siete Años (1756-1763). Bernardo de Gálvez,
entonces gobernador de Luisiana, fue atacando todos los puestos que los
británicos tenían aguas arriba en el Misisipi hasta llegar a la bahía de
Pensacola.
El buque insignia de la armada
encalló, pero Gálvez decidió seguir el ataque con su barco. Entró en puerto
clamando: “El que tenga honor y valor que me siga. Yo voy por delante con el
'Galvez-town' para quitarle el miedo”. La ciudad se rindió en diez días y fue
un hito en las batallas por la independencia de EEUU. Ferrer-Dalmau explica que
“he pintado a Gálvez en lo alto del parapeto, orgulloso, firme y sereno, viendo
cómo huye el enemigo. Sus soldados muestran la sucidedad, el sudor y el polvo
en sus uniformes, y muchos pequeños detalles que nos permiten viajar en el
tiempo hasta esa época”.
La Guerra de la Independencia
contra la invasión napoleónica es otro tema que Ferrer-Dalmau ha retratado con
enorme precisión. Esta obra representa la victoria de las tropas españolas en
una batalla registrada en Mijadas, un pequeño pueblo de Cáceres, en marzo de
1809, en la que los Dragones de Almansa, cercados por los enemigos, decidieron
morir antes de retirarse y cargaron con tanta furia que provocaron numerosas
bajas en los destacamentos franceses.
El Pintor de Batallas deja a
un lado el paisaje, un componente fundamental de sus lienzos, para centrarse en
la carga de caballería de unos jinetes perfectamente definidos. Estos soldados,
al mando del general Henestrosa, convirtieron su embestida en una gesta no solo
de la Guerra de la Independencia sino también en la historia de la caballería
española.
Para saber más de su vida y sus obras:
https://augustoferrerdalmau.com
https://es.wikipedia.org/wiki/Augusto_Ferrer-Dalmau