El 20 de febrero de 1882, reinando en España S.M. el rey
Alfonso XII, el general Arsenio Martínez Campos, ministro de la Guerra,
promovió un Real Decreto por el que se creaba en el Alcázar de Toledo la
Academia General Militar. Hasta ese momento la formación de los oficiales de
las armas combatientes se había desarrollado en muy diferentes lugares a lo
largo de la historia. Con la medida tomada por el ministro citado se reunían en
un único lugar los caballeros cadetes que, con una misma enseñanza, lograban alcanzar
los conocimientos para ser, primero soldados, y luego oficiales, además de
impregnarse de lo que más tarde se llamó «El Espíritu de la
General».
Esta primera época, que comenzó el 15 de julio de 1883, duró
apenas once años. El ocho de febrero de 1893, el general José López Domínguez,
mediante un Real Decreto, la cerró. El presidente del Consejo de Ministros era
Práxedes Mateo Sagasta. La academia había tenido tres generales directores,
Vicente Galbis Abella, Pedro Mella y Montenegro y Manuel de Lacerda. Un único
jefe de Estudios, el coronel de Ingenieros Federico Vázquez Landa, apodado «El
alma de la General».
Treinta y cuatro años después, en tiempo del rey Alfonso
XIII, el Espíritu de la General se mantenía muy vivo en las mentes de los 2.250
oficiales que se habían educado en Toledo. Su primer general, Miguel Primo de
Rivera y Orbaneja, fue el impulsor de la idea de reabrir la General, esta vez
en Zaragoza. El Real Decreto de 20 de febrero de 1927, estableció las bases
para la reorganización de la enseñanza militar en España. En consecuencia, se
reabrió la Academia, aunque fue muy corta su andadura. En efecto, se cerró el
30 de junio de 1931, mediante sendos decretos por orden del gobierno de la 2ª
República. Su único director fue el general Francisco Franco Bahamonde y el
jefe de estudios el coronel Miguel Campíns Aura.
Superado el tiempo de la cuarta Guerra Civil (1936-1939), la
Academia volvió a reabrir sus puertas en septiembre de 1942, mediante la Ley de
27 de septiembre de 1940, sobre las bases que se dictaron en la 2ª época y en
los mismos locales. Esta época que comenzaba, y que hoy día continua, es la
Tercera. Su primer director fue el general Francisco Hidalgo de Cisneros y
Zúñiga, y el jefe de estudios el coronel Francisco Blasco de Narro.
