Caseta de servicio de vigilancia de
los especialistas fiscales de la Guardia Civil en el puerto de Bermeo (Vizcaya,
1957).
Fuente: Centro de Fotografía
Histórica de la Guardia Civil.
El 28 de octubre de 1857, por Real Orden, se asignó la
primera misión específica a la Guardia Civil en materia de resguardo fiscal, en
concreto el control de la fabricación irregular del tabaco y especialmente de
los transportes de esta mercancía, si bien era un cometido compartido entonces
con el Cuerpo de Carabineros y los alcaldes de cada población.
Desde sus inicios, la Guardia Civil ha combatido el
contrabando, siendo mencionado incluso en la Cartilla del Guardia Civil.
Durante los siglos XVIII y XIX, el contrabando fue un grave problema, con
bandas criminales que lo combinaban con asaltos y secuestros. A lo largo de la
historia, se han hecho llamamientos para combatirlo, y la Guardia Civil ha
estado involucrada desde su creación, auxiliando a otras autoridades y al
Cuerpo de Carabineros. Desde que se llevan registros estadísticos, se
contabilizan los servicios relacionados con el contrabando.
Tras la integración del Cuerpo de Carabineros en la Guardia
Civil por Ley de 15 marzo de 1940, ésta asumió sus cometidos. Posteriormente,
la condición de Resguardo Fiscal del Estado como competencia exclusiva de la
Guardia Civil, fue ratificada en la Ley Orgánica 2/1986, en todo el territorio
nacional y aguas de su jurisdicción.
El Mando de Fronteras y Policía Marítima de la Guardia Civil es responsable de ejecutar las funciones encomendadas al Cuerpo para el control de los demás flujos irregulares y el Resguardo Fiscal del Estado.
