Proyecto de caserna para los puestos
de la Guardia Civil en despoblado (mediados del siglo XIX).
Fuente: Centro de Fotografía
Histórica de la Guardia Civil.
El 28 de junio de 1846, el Duque de Ahumada dictó una
circular disponiendo las reglas que debían cumplir las casas cuarteles de la
Guardia Civil:
“1. Sobre las casas cuarteles de la Guardia Civil debía
figurar la inscripción de “Casa-Cuartel de la Guardia Civil” en letras grandes
y claras.
2. Debía solicitarse de la autoridad municipal la colocación
de faroles para que dicha inscripción pudiera leerse correctamente.
3. En las casas cuarteles, desde la hora de silencio hasta el
toque de diana, debía nombrarse una pareja de servicio de imaginaria, de modo
que uno de los guardias civiles estuviese siempre vestido y pronto a tomar las
armas al primer aviso de cualquiera que reclamase su auxilio.
4. En aquellos lugares que por su fuerza no podían tener
vigilante durante la noche, un guardia civil debía dormir donde pudiese oír
cualquier llamada nocturna a la puerta”.
La Orden General número 9, de 22 de noviembre de 2012, del
mando, disciplina y régimen interior de las unidades, contempla expresamente
los servicios de seguridad de un acuartelamiento, que según los usos o
costumbres también podrá ser denominado cuartel, casa cuartel u otros, y podrá
integrar junto a dependencias oficiales de tipo administrativo, elementos
logísticos de apoyo a las unidades, así como pabellones oficiales.
Tanto la orden anteriormente indicada, como la Orden PRE/1983/2012, de 14 de septiembre, por la que se declaran de aplicación a la Guardia Civil diversas normas del ordenamiento militar sobre mando, disciplina y régimen interior, establecen que “(…) en la entrada principal de las instalaciones de la Guardia Civil, en lugar bien visible y junto a su emblema, figurará el lema “Todo por la Patria”. Del mismo modo, también en lugar destacado, figurará el texto de la Cartilla Fundacional que hace referencia al honor como principal divisa de los Guardias Civiles.
