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Toma de evidencias en el marco de la
Misión de Naciones Unidas para la verificación de los derechos humanos en
Guatemala (MINUGUA), tras un enfrentamiento entre la guerrilla y el Ejército al
norte de Cantabal, en la gran selva de Petén (Guatemala, 1995).
Fuente: Colección particular.
El 16 de mayo de 1894, el Gobierno de Guatemala, resuelto a
implantar un Cuerpo de orden público análogo a la Guardia Civil, solicitó
formalmente a España el envío de miembros del Cuerpo como modelos vivos, a ser
posible dos sargentos o cabos, o, en caso contrario, dos guardias civiles, uno
de Caballería y otro de Infantería, que tuvieran de 25 a 35 años de edad y
voluntariamente desearan permanecer en el país bajo las siguientes
condiciones:
“Disfrutarán el sueldo de 70 pesos oro español mensuales, con
obligación por parte del Gobierno de la República de pagarles los gastos de
viajes tanto de ida como de regreso: pero con la restricción, de que el
referido Gobierno pueda separarlos de sus empleos por mala conducta, o por
dedicarse a tráficos, industrias, artes u oficios ajenos al objeto para el que
se les contrata y que en ningún caso tendrán derechos para recurrir la vía diplomática,
bien entendido, que los citados guardias aunque no pierdan su nacionalidad
española, se entiende, que durante el tiempo de sus contratos que serán de dos
años, quedarán sujetos a la ordenanza militar y a las leyes y tribunales del
país”.
El Gobierno español aceptó las condiciones propuestas por el
país centroamericano y, pese a que envió a un sargento, la misión no pudo
prosperar a causa del magnicidio del por entonces presidente, José María Reina
Barrios, y a que los sucesivos gobiernos no dieron continuidad a dicho
proyecto.
En aquella época, numerosos países hispanoamericanos
consideraron que la Guardia Civil, dada su gran eficacia y prestigio,
constituía el mejor modelo policial a imitar, solicitando del Gobierno español
la oportuna asistencia técnica y el envío de miembros del Cuerpo para que les
prestaran su colaboración de cara a crear cuerpos similares. Así, en 1912, dos
capitanes y un sargento asesoraron a Guatemala en misión internacional para
formar la Guardia Nacional y, con posterioridad, un comandante y dos capitanes
aportarían su esfuerzo para la aprobación de la posterior Ley Orgánica de la
Guardia Nacional en 1924.
En los años 60 se volverían a enviar a miembros del Cuerpo para misiones de asesoramiento y apoyo.
