En 1928, por la Real Orden de 31 de mayo de S.M. el Rey Alfonso XIII, se ordena a la Sociedad Española de Construcción Naval (precursora de la actual Navantia) la construcción para la Marina Española y en terrenos cedidos por Patrimonio de “un tanque de experiencias para las pruebas que sea preciso llevar a cabo en relación a futuros programas de construcción naval”.
En la misma Orden especificaba que el tanque debería estar
terminado antes del lanzamiento del primero de dos cruceros, las construcciones
nº 924 que acabarían llamándose “Canarias” y “Baleares”.
El proyecto de construcción fue encargado al General de
División de Ingenieros (Retirado) Díaz Aparicio y recogía la demanda que
existía en el sector naval que abogaba por la creación en España de un Canal de
Experiencias Hidrodinámicas “en el que se pudiera estudiar en cuanto a la
construcción naval se relaciona con la importantísima cuestión de la
propulsión”, tal y como expresaron durante el Congreso de Ingeniería Naval de
1919 los ingenieros navales D. Joaquín Ortiz de la Torre y D. Claudio Aldereguía.
La construcción se llevó a cabo entre 1930 y 1934, no siendo
posible ensayar el Crucero Canarias, que fue botado el 28 de mayo de 1931, pero
si su primer trabajo para un encargo comercial: en el año 1935 el buque
bacaladero “Galerna” para la sociedad Pesquería y Secaderos de Bacalao de
España (PYSBE).
El proyecto de construcción constaba de oficinas, talleres y
de un Canal de Aguas Tranquilas con unas dimensiones de 160m x 12,50m x 6,50m.
La longitud prevista del Canal creció en fase de proyecto hasta los 185m
llegando finalmente a los 210m. Entre 1944 y 1952 se prolongó el vaso en 110m
pasando a ser uno de los mayores del mundo.
