Distintivo del Tercio de
Ferrocarriles de la Guardia Civil.
Fuente: Servicio de Estudios
Históricos. Guardia Civil.
El 30 de marzo de 1860 se publica la Real Orden por la que el
Gobierno encomienda a la Guardia Civil la seguridad del transporte por
ferrocarril. En la década de los años sesenta del siglo XIX, el ferrocarril
experimentó una considerable progresión, con una red radial que en 1865 alcanzó
los 4835 kilómetros. Asociado a este crecimiento, muy pronto se verificaron los
problemas asociados a su seguridad, como cortes de vías, asaltos y desaparición
de material fijo. La propia Reina ordenó expresamente que se adoptaran las
medidas más eficaces para que la Guardia Civil y las autoridades locales
oportunas ejercieran la más exquisita vigilancia para prevenir esta clase de
atentados.
La labor de la Guardia Civil en la seguridad de los caminos y
ferrocarriles es notoria a lo largo de toda su historia, siendo reglamentada en
sucesivas reales órdenes y reglamentos. En el ámbito ferroviario, destacan la
Instrucción de 1868, que trata de normalizar los servicios en estaciones y la
Real Orden de 1886, por la que se regula el servicio de escolta de trenes, con
instrucciones claras, que convirtieron a los agentes de este Cuerpo en estampas
características dentro de los trenes.
Con el progresivo desarrollo de servicios, se llegó a crear
una unidad destinada en exclusiva a estas labores para cubrir los servicios del
Cuerpo en todas las líneas férreas del territorio nacional. Entre 1933 y 1934
existió el efímero Tercio de Ferrocarriles de la Guardia Civil, compuesto por
dos Comandancias (una en Zaragoza para las líneas férreas del norte de España y
otra en Córdoba para las del sur), con seis compañías cada una.
Tras su disolución, al convertirse en Tercios móviles, se
mantuvo una sola compañía sufragada por la Compañía de Ferrocarriles de
Madrid-Zaragoza-Alicante para perseguir los robos de productos a granel que
frecuentemente se producían en las estaciones y vagones de los trenes. Esta
peculiar Compañía, denominada Brigada de Investigación de Ferrocarriles, era
conocida como Brigadilla de Servicios Especiales y desapareció con el inicio
de la Guerra Civil española.
Como Fuerza de Seguridad del Estado, la Guardia Civil tiene,
entre otras, la competencia legal específica en la custodia de vías de
comunicación terrestre, costas, fronteras, puertos y aeropuertos, y centros e
instalaciones que por su interés lo requieran.
Esta unidad, llamada a prestar toda clase de servicios a los ferrocarriles españoles, venía en su concepción, a ser algo parecido a la actual Agrupación de Tráfico, pero sobre las líneas férreas y los trenes.
