En esta fecha se entregó en Los Alamos National
Laboratory (fundado durante la Segunda Guerra Mundial por el Departamento
de Defensa de los Estados Unidos como sede del Proyecto Manhattan), el CRAY-1,
el primer supercomputador concebido como apoyo para el diseño de complejos
sistemas de defensa. Fue el supercomputador más potente de su época, con de más
de 5 toneladas de peso, refrigerado por freón, y con 8 MB de memoria RAM.
El CRAY-1 fue diseñado por Cray Research, empresa
fundada por Seymour Cray, y se distinguió por su revolucionaria arquitectura,
que mejoraba el convencional sistema de procesamiento vectorial por un
encadenamiento de instrucciones, lo que aumentaba de manera notable el
rendimiento. El CRAY-1 utilizaba cuatro tipos distintos de circuitos
integrados. Sus capacidades de cálculo quedaron rápidamente evidenciadas, y
multiplicó sus ventas que pasaron de las 10 previstas a casi un centenar, a
pesar de su elevado coste (unos 7 millones de dólares).
La complejidad de los sistemas de defensa ha crecido con el
tiempo de manera exponencial, para dar respuesta a retos de complejidad también
creciente. El diseño de esos sistemas ha sido posible gracias al enorme aumento
de las capacidades de computación vividas en las últimas décadas. La reciente
eclosión de la Inteligencia Artificial, en especial la Inteligencia Artificial
generativa, y la incipiente computación cuántica abren la puerta a nuevos y
espectaculares avances, que facilitarán el diseño y desarrollo de sistemas aún
más complejos.
