1937 agotadas las posibilidades de
resistencia en Belchite (Zaragoza), el Capitán de Caballería D. Joaquín de
Santa Pau y Guzmán consigue, después de tres intentos fallidos, romper el cerco
pasando a cuchillo a los enemigos del primer parapeto.
Llegados a campo abierto se disgregaron en pequeños grupos de los que muy
pocos, unos 200, consiguieron llegar a líneas propias, siendo el Capitán uno de los desaparecidos.
