El 31 de agosto de 1839, en Carboneras (Cuenca) el General
carlista Cabrera, sorprende a dos batallones realistas y 150 caballos del
Regimiento España. En lucha encarnizada, la Caballería carlista, compuesta por
dos Escuadrones de Aragón, uno de Valencia, otro de Toledo y los Húsares de Ontoria,
consiguió una completa victoria, haciendo muchas bajas.
El nombre del “Regimiento de Húsares de Ontoria” le fue
concedido al Regimiento mixto de Caballería e Infantería que mandaba el Coronel
Carlista Juan de Balmaseda por su victoria en el combate que tuvo lugar el día
21 de mayo de 1838 en la villa de Hontoria del Pinar (Burgos) sobre las tropas
isabelinas del Coronel Mayols.
El Escuadrón de los Húsares de Ontoria fue creado durante la
Primera Guerra Carlista (1833-1840) por un antiguo oficial carlista, Juan
Martín de Balmaseda, compañero del cura Merino y nacido en Fuentecen
(Burgos). Fueron armados desde el inicio con lanzas y sable y un uniforme
similar al de los Húsares de Arlabán, dolmán blanco con cordonadura roja y
verde en los alamares; la pelliza de piel de lobo o carnero.
En el frente castellano protagonizaron brillantes acciones, llegando a ser realmente temidos por el ejército liberal de Castilla. Este regimiento estaba formado por legitimistas leales y consideró una traición el Convenio de Vergara, realizando una arriesgada y valiente cabalgada por territorio enemigo para unirse a las fuerzas de Cabrera en el Maestrazgo en 1839, con las que combatió hasta el final de la guerra. Adoptaron como gallardete en sus lanzas la conocida enseña de la calavera y las tibias y cambiaron su boina azul por la roja que empleaba el estado mayor de Cabrera.
