El cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau en el que se representa a
Cervantes en la batalla de Lepanto
El 7 de octubre de 1571 tuvo
lugar, en aguas del golfo de Corinto y según escribe Miguel de Cervantes,
"la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos ni esperan
ver los venideros". La Liga Santa, formada por la escuadra pontificia, y
las de las repúblicas marineras de Venecia y Génova, Saboya, los Caballeros de
Malta y otros estados menores italianos, además de la Monarquía Hispánica de
Felipe II, bajo el mando del General Juan de Austria, se enfrentan al Imperio
Otomano y destrozan a la escuadra turca, a las órdenes del Almirante Alí Bajá,
en la memorable y trascendental batalla de Lepanto. La bravura con que se
batieron los tercios españoles embarcados resultó decisiva.
La Monarquía Hispánica fue el
pilar sobre el que se erigió la victoria cristiana. La expansión otomana por el
mar Mediterráneo había llegado a su fin.
Y en el Golfo de Lepanto, en
el puesto de mayor riesgo y fatiga, combatió bravamente el más universal de
nuestros escritores, el soldado Miguel de Cervantes.
