El comienzo del siglo XX
destaca por la triste memoria de las pérdidas de Cuba, Puerto Rico Filipinas y
nuestras posesiones en el Pacifico. España intentará no quedar al margen de las
iniciativas de otros países europeos (Francia, Italia, UK, Italia, Portugal,
Bélgica, Holanda). La presencia colonial de España en África y Asia
prácticamente desaparece, solo queda el interés estratégico por el control del
estrecho de Gibraltar que se materializa manteniendo la presencia en el
protectorado y en zonas donde las grandes potencias no tenían ningún interés
(Rif, Sahara). Los datos del anuario militar de comienzos de siglos no podían
ser más decepcionantes: en 1905, los generales en activo eran los más ancianos
de Europa.
Los ascensos por méritos de la guerra de África alentaban la ambición de
oficiales jóvenes y creaban una división interna entre los mandos. En 1912 los
oficiales de Madrid se manifestaron ante la redacción de La Correspondencia
Militar, en protesta por los ascensos de Marruecos.